¿Hay algo más reconfortante que una buena comida casera? En estos tiempos tan ajetreados, a veces no tenemos tiempo para dedicar horas a la cocina, pero eso no significa que tengamos que renunciar a disfrutar de platos deliciosos.
Hoy te traigo una receta sencilla, rápida y deliciosa de paninis de jamón york y bacon ahumado que no te llevará más de unos minutos preparar. Perfectos para un almuerzo rápido o para una cena informal con amigos o familiares, estos paninis son una opción que nunca falla. ¡Vamos a prepararlos juntos!
Este plato, aunque tradicionalmente se asocia con el jamón y el queso, puede reinventarse de muchas maneras. En este caso, utilizamos calabacín para hacer una versión más ligera y saludable, sin renunciar al sabor.
Es curioso cómo un simple cambio de ingredientes puede transformar un plato clásico en algo totalmente nuevo y diferente. Además, el calabacín es un alimento muy versátil en la cocina, que se puede utilizar en multitud de recetas. ¿Te imaginas unas pizzas con base de calabacín o una lasaña en la que las láminas de pasta se sustituyen por calabacín? ¡Las posibilidades son infinitas!
Pero volviendo a los San Jacobos de calabacín, no solo son una opción más saludable, sino que también son muy fáciles de preparar. Ideal para aquellos días en los que no te apetece pasar horas en la cocina, pero tampoco quieres renunciar a un plato delicioso y casero. ¿Te animas a probar esta receta? ¡Sigue leyendo para descubrir cómo prepararla!
A continuación, pelamos el calabacín con un pelador. Si queremos dejar la piel, la lavamos previamente.
Una vez pelado, cortamos el calabacín por la mitad y hacemos lonchas a la larga de aproximadamente de medio centímetro de grosor. Descartamos la primera y última rodaja para otra preparación.
Emparejamos las que tengan un tamaño similar, y procedemos a sazonarlas por ambos lados.
Continuamos montando los san Jacobos. Ponemos sobre una rodaja de jamón york una loncha de queso. Las doblamos por la mitad y las ponemos sobre una lámina de calabacín. Cerramos con otra.
Empanamos los San Jacobos pasándolos primero por harina, luego por el huevo batido y por ultimo por pan rallado.
Los colocamos en un plato y reservamos.
Una vez hecho esto, calentamos aceite en una sartén y freímos los San Jacobos a fuego no muy fuerte hasta que se doren y el queso se derrita sin quemarse por fuera.
Los sacamos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y los servimos inmediatamente.
Comu una imagen vale mas que mil palabras. Aquí abajo os dejo la vídeo receta.
Vídeo receta de cómo preparar san jacobos de calabacín
Hoy quiero compartir con vosotros una de mis recetas de pasta favoritas: los nidos de tagliatelle. Esta es una de esas recetas que es perfecta para cualquier ocasión, desde una cena informal con amigos hasta una cena romántica con tu pareja.
En mi opinión, los nidos de tagliatelle son una de las mejores opciones de pasta. Su forma de nido hace que la salsa se adhiera perfectamente, dando como resultado una pasta deliciosa y jugosa. Además, son muy versátiles, ya que se pueden combinar con una gran variedad de salsas y acompañamientos.
En una fuente rectangular apta para el horno de 24×18 cm echamos la salsa de tomate y la extendemos para cubrir todo el fondo. Yo le pongo una cucharada por cada nido, pero vosotros si queréis podéis agregar un poco más.
Colocamos encima los 6 nidos tal cual vienen en el paquete y los ponemos con la parte más ahuecada hacia arriba.
Sobre cada nido echamos una cucharadita de queso crema.
Esparcimos por encima trocitos de jamón cocido cortados en dadito o en tiras, aunque si lo preferís podéis sustituirlo por tiras de bacon.
Después cubrimos con queso mozzarella rallado o alguno que funda bien como puede ser el gouda o el emmental.
Una vez que tengamos el queso espolvoreamos un poco de orégano.
Por último regamos con el caldo de pollo. Podéis agregarlo caliente para acortar el tiempo de horneado. En este caso yo lo he añadido a temperatura ambiente.
Llevamos la fuente al horno, que debemos de tener precalentado a 200 grados con calor arriba y abajo.
Los ponemos a media altura sobre la rejilla y los horneamos durante aproximadamente 40 minutos. Si veis que el queso se dora demasiado rápido podéis cubrirlo con papel de aluminio.
Pasado este tiempo sacamos la fuente del horno y agregamos algo más de queso, aunque es opcional. Volvemos a hornear durante otros 5 minutos más para que se funda y ya tendríamos lista esta receta de tagliatelle al horno.
Vídeo-receta Nidos de Tagliatelle Al Horno con Jamón y Queso
¿Eres un amante de las croquetas y el jamón? Entonces no puedes perderte esta receta de croquetas de jamón caseras. Con una mezcla de sabores y texturas que no dejará indiferente a nadie, esta receta es perfecta para disfrutar en cualquier ocasión. Además, prepararlas es muy fácil y los ingredientes son económicos, por lo que podrás hacer una gran cantidad y congelarlas para tener siempre una deliciosa opción a mano.
El secreto de unas buenas croquetas de jamón está en la calidad del jamón utilizado. Por eso, te recomendamos que utilices un buen jamón serrano o ibérico, que le aportará un sabor y aroma incomparables a tus croquetas. Además, la bechamel es otro ingrediente fundamental, ya que es la que le dará esa cremosidad característica a las croquetas. Sigue los pasos de esta receta y verás que con un poco de práctica, conseguirás unas croquetas perfectas.
¿Qué mejor que compartir unas deliciosas croquetas de jamón con tus seres queridos? Y lo mejor de todo, es que podrás adaptar la receta a tu gusto, añadiendo otros ingredientes como queso, pollo, o incluso espinacas. Anímate a probar esta receta y descubre lo fácil que es preparar unas croquetas deliciosas en casa.
Comenzamos calentando a fuego medio la leche junto a una hoja de laurel.
En otra cazuela vamos derritiendo la mantequilla a fuego medio.
Cuando esté fundida completamente añadimos los taquitos de jamón serrano y los rehogamos.
Una vez que el jamón esté ligeramente cocinado echamos la harina y mezclamos bien durante 4 minutos para que la harina se tueste ligeramente.
A continuación quitamos la hoja de laurel y vertemos la leche.
Mezclamos sin parar hasta que la harina se haya incorporado completamente y no queden grumos.
Cuando la bechamel empiece a espesar agregamos la sal, la pimienta negra molida y la nuez moscada.
Mezclamos y revolvemos continuamente hasta que la bechamel se espese.
Probamos por si hubiera que rectificar de sal y la apartamos del fuego.
La vertemos sobre una fuente plana, cubrirnos con plástico film y cuando enfríe la metemos al frigorífico durante un mínimo de 3 hora o hasta el día siguiente.
Pasado el tiempo de reposo retiramos el plástico y comenzamos a formar las croquetas. Cogemos porciones más o menos iguales de bechamel y las trabajamos con las manos hasta darle la forma características de las croquetas.
A medida que las vallamos formando las pasamos por pan rallado y las cubrimos bien. Sacudimos para retirar el exceso de pan rallado.
Después las pasamos por el huevo batido y las remojamos bien.
Escurrimos el exceso de huevo y volvemos a pasarlas por el pan rallado. Cubrimos bien y le damos el ultimo retoque a la forma si fuera necesario.
Cuando tengamos todas empanadas calentamos abundante aceite en un sarten a fuego entre media y alta potencias y cuando este bien caliente las echamos en tandas de 4 o 5 para que la temperatura del aceite no baje demasiado.
Las vamos dando la vuelta para que se hagan uniformemente y cuando estén doraditas las sacamos de la sartén y las pasamos a una bandeja con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
Y ya las tendríamos listas para comer.
TRUCOS:
Si queréis que las croquetas queden con una cobertura aun más crujiente podeis pasarlas una vez más por el huevo batido y por el pan rallado.
Al freír las croquetas estas tienen que quedar sumergidas mas de la mitad en el aceite para evitar que se nos abrán.
Vídeo Receta de Croquetas Caseras de Jamón Serrano
Sorprende a tus amigos con estos saladitos de hojaldre rellenos de jamón y queso muy sencillos de hacer y apetitosos. Ideales para picar en cumpleaños, reuniones de amigos, partidos de fútbol y otros acontecimientos. Esperamos que os gusten!
Descongelamos la masa de hojaldre y la enharinamos por ambos lados para evitar que se nos quede pegada a la mesa de trabajo, y así poder manipularla más fácilmente. La masa suele venir algo gruesa así que la estiramos un poco con el rodillo.
Ahora la cortamos por la mitad a la larga, procurando dejar dos partes iguales.
Para el relleno de los saladitos, cortamos tiras de queso de aproximadamente 2 centímetros de ancho más o menos y hacemos lo mismo con las de jamón York.
A lo largo del centro de cada una de las mitades de hojaldre ponemos las tiras de jamón y queso de forma alterna hasta tener 4 capas.
Una vez hecho esto, tapamos el relleno de jamón y queso con un extremo de la lámina y con una brocha de cocina lo pintamos con el huevo.
Plegamos el otro extremo para que nos quede pegado con el huevo. El huevo nos servirá como pegamento para que los saladitos no se abran durante el horneado.
Le damos la vuelta para que el cierre quede hacia abajo y hacemos lo mismo con la otra mitad de hojaldre.
Una vez que tengamos formados dos rollos, los pincelamos con el huevo batido.
Espolvoreamos las semillas de sésamo para que queden adheridas al huevo.
A continuación, cortamos cada rollo en porciones de 4 centímetros. Por cada rollo salen aproximadamente unos 6 saladitos.
Distribuimos las porciones en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.
Con el horno precalentado a 200 grados y con el turbo-ventilador activado, metemos la bandeja a media altura y horneamos de 10 a 15 minutos, o hasta que veamos que el hojaldre ha crecido y se ha puesto dorado.